Armas en debate
La posesión de armas de fuego ha vuelto a debate en Estados Unidos tras el tiroteo del viernes en una clínica de abortos de Colorado, que se saldó con tres muertos y nueve heridos. Desde la muerte de 20 niños en diciembre de 2012 en una escuela de Connecticut, el presidente Barack Obama y otros sectores han insistido sin éxito en la necesidad de más controles sobre el acceso a las armas.
En esta ocasión, Obama ha expresado su indignación con un ¡ya basta! “Esto no es normal. No podemos dejar que se convierta en normal”, proclamó el gobernante. Estados Unidos tiene el récord de muertes con armas de fuego entre los países desarrollados. Las estadísticas indican que entre 2004 y 2013 fallecieron 316,545 personas alcanzadas por balas.
El agresor, de 57 años e identificado como Robert Lewis Dear, mantuvo en vilo a Estados Unidos al atrincherarse con un rifle de asalto durante casi cinco horas en un centro de planificación familiar de Colorado Springs. Obama advirtió que se tiene que hacer algo sobre “él fácil acceso a armas de guerra en nuestras calles para personas que no tienen por qué usarlas. Ya es hora de decir basta”. El problema es que el debate se renueva con cada nueva tragedia.

