Todavía en pleno disfrute de la victoria electoral del 6 de noviembre, el presidente Barack Obama gestiona algo parecido a la reforma fiscal aprobada esta semana en el Congreso dominicano, con una diferencia en monto del cielo a la tierra, pero con el mismo argumento de reducir el déficit fiscal. Obama ha usado hasta el mismo lenguaje de su colega dominicano Danilo Medina -valga la distancia- al decir que tenemos que combinar recortes de gastos con ingresos, aunque el mandatario estadounidense ha sido claro al exigir que los más ricos paguen un poco más de impuestos y advertir que no aceptará un plan que no incluya más gravámenes para los ricos. Contrario a lo que se hizo aquí, que se cargaron la mayoría de los tributos a la clase media, Obama proclamó que Vamos a extender los recortes a la clase media ahora mismo, que significa bajar los impuestos a las familias que ganen menos de 250 mil dólares al año. Como se ve, la diferencia entre aquí y allá no es solo en el monto del déficit, sino también en su forma de abordaje.
