Baja marea
La calma amenazó con romperse y la tensión volvió a dispararse en Venezuela tras el boletín del Consejo Nacional Electoral que regateaba cinco escaños a la oposición para completar el control del Parlamento. Pero la marea bajó tan pronto como había con la decisión del organismo de reconocer los 112 asientos, en lugar de 107, que daban los cómputos a la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).
Con los dos tercios, la oposición está facultada para designar o destituir las autoridades de otros poderes, como los miembros de la Corte Suprema de Justicia. Con menos de las dos terceras partes no podía aprobar por sí sola una ley de amnistía, como había anunciado, en favor de los presos políticos y el regreso de los exiliados.
La mutilación del número de escaños se entendió como la respuesta del presidente Nicolás Maduro de que vendrán situaciones complejas, tras garantizar que la bancada “revolucionaria” defenderá “las leyes del poder, las leyes de las misiones, de las grandes misiones, del trabajo y de la nación”. Al bajar la marea lo que se impone es la mesura para evitar que el caos se instale en la nación plagada de problemas y necesidades.

