Caiga quien caiga
Si todavía la juez Awilda Reyes Beltré no ha dicho todo lo que sabe sobre la corrupción en la Justicia hay que prepararse, cuando decida hacerlo, para un terremoto.
Porque si además de todo lo que se le atribuye tiene todavía más cosas que decir y que según su abogado lo hará en su momento, “caiga quien caiga”, tiene que tratarse de revelaciones muy comprometedoras. A menos que la amenaza sea un recurso para intimidar a alguien en particular.
Tal vez sectores de poder. Reyes Beltré, una de los cinco magistrados suspendidos por alegada prevaricación, se ha convertido en el centro de la investigación reclamada por la Procuraduría General de la República sobre la corrupción en la justicia. Su abogado, Tomás Castro, adelantó que en su momento la magistrada dirá todo lo que tiene que decir.
En torno al escándalo llama la atención que la magistrada, siempre que sea como afirma su abogado, todavía no haya sido sometida a juicio disciplinario y que el proceso en su contra se haya iniciado después de negarse a renunciar, tras la liberación del regidor Erickson de los Santos, como se lo habría solicitado el presidente de la Suprema Corte de Justicia.

