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Cójanlo

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Ley en limbo

 

El debate sobre el proyecto de ley de armas de fuego ha vuelto a caer en el limbo. Aplacada la indignación generada por la muerte del alcalde de Santo Domingo Este, Juan de los Santos, ha dejado de hablarse de la regulación del porte y tenencia de armas de fuego. Otra muestra de que la gente se acuerda de santa Bárbara cuando truena.

Es cierto que una ley de armas no representa la panacea para acabar con la violencia que con frecuencia cobra nuevas vidas inocentes. En tanto abunden desigualdades abismales, impunidad y crisis de confianza solo a través de un milagro puede desaparecer esa violencia que se pretende relacionar con la ausencia de una legislación en ese sentido.

Aun así, resulta paradójico que en las cámaras legislativas curse un proyecto para regular el porte de armas que lleva 10 años dando tumbos.

La pieza, de la autoría del diputado Víctor Bisonó, no ha podido ser consensuada entre los actores que hoy reclaman regulaciones más estrictas para portar armas. El ministro de Interior y Policía, José Ramón Fadul, está consciente de que la ley no es la solución, pero alega que ayudará a reducir la criminalidad. El caso es que el proyecto está en el limbo.

El Nacional

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