Deuda boricua
La deuda de Puerto Rico se ha convertido en una pesadilla para la nación. Abandonado a su suerte por Estados Unidos, el Gobierno ha declarado que no podrá pagar 37 millones de dólares de vencimientos que se cumplen a principios de este mes. La crisis, que ha llevado al gobernador Alejandro García Padilla, a explorar diferentes fórmulas, ya ha tomado un matiz político. Es obvio que el incumplimiento tendrá nefastas consecuencias para la nación, a menos que el Gobierno norteamericano le tire un salvavidas.
Mientras, el presidente del opositor Partido Nuevo Progresista y representante ante el Congreso en Washington, Piedro Pierluisi, advirtió que las consecuencias de lo que definió como una irresponsabilidad del Gobierno de García Padilla “serán bien duras para todos los puertorriqueños”.
Pero la verdad es que si carece de recursos, al Gobierno se le hace en extremo difícil honrar una deuda que heredó de pasadas administraciones. Antes que utilizar las dificultades para ganar capital político, lo sensato en un momento tan difícil es colocar los intereses de la nación por encima de las ambiciones particulares.

