Bomba de tiempo
Que haya muchos reclusos no es razón suficiente para construir un recinto carcelario. Es diferente si la estructura está deteriorada, a tal punto de constituir un peligro para presos y custodias. Al reclamar la construcción de una penitenciaría en San Juan de la Maguana, porque la actual está repleta de reclusos, el procurador de la Corte de Apelación del Distrito Judicial, Pedro Antonio Mateo Ibert, no ha escogido bien sus argumentos. Hay muchos presos preventivos, que en todos los recintos constituyen mayoría y hasta una epidemia, hasta por peccata minuta.
Para luchar con ese problema habría que construir cárceles en todas las provincias. Si el Ministerio Público se aboca a una revisión rigurosa de cada expediente es muy posible que ese hacinamiento que tanto le preocupa pueda reducirse considerablemente.
No siempre el problema es de espacio físico. En muchas ocasiones es de tipo administrativo. Pero además, en lugar de pensarse en la construcción de cárceles para descongestionar los recintos sería más dable enfrentar los males sociales que determinan que ciertamente sea tan elevado el número de presidiarios. De lo contrario las cárceles resultarían insuficientes.

