Inquietud
El periodista Blas Olivo, quien se desempeñaba como director de comunicaciones de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), fue asesinado el 12 de abril de 2015. Su cuerpo, con golpes e impactos de balas, fue encontrado en Piedra Blanca, Bonao.
Desde entonces a la fecha es muy poco lo que se ha avanzado en las investigaciones. La demora y algunos otros episodios han sonado la alarma en familias de Olivo y el Colegio Dominicano de Periodistas (CDP). Tras acusar de negligencia al fiscal de Monseñor Nouel, el gremio calificó de sospechoso la supuesta exclusión del expediente de dos tenientes del Ejército que la Policía implicó en el crimen.
Con una investigación todavía en el limbo, el CDP y la viuda de Olivo llamaron la atención sobre la muerte en intercambio de disparos con la Policía de cinco de los 19 implicados en el expediente, así como que todavía haya dos prófugos.
La voz de alerta es para que se aceleren las investigaciones, sin dejar el menor cabo suelto, de un crimen que pronto cumplirá un año. Y que no puede quedar impune.

