Suceso confuso
La muerte de un mayor de la Policía durante un incidente en el distrito municipal de Maizal, Esperanza, en que una cabo del cuerpo y otros tres civiles resultaron heridos no puede dejar de relacionarse con la violencia que se propaga por el territorio y la proliferación de armas de fuego.
Como no están del todo claras, la Policía y el Ministerio Público tendrán que atar todos los cabos sobre las circunstancias en que fue abatido Santos Taveras Ureña, de 46 años, y resultaron heridos la cabo Anyelina Berrido Martínez y los civiles Joan José Jiménez Reyes, Robinson de Jesús Díaz y Carlos Juan Martínez.
Una versión indica que Taveras Ureña, de 46 años, y quien dirigía el Departamento de Investigaciones Criminales (Dicrim), recibió el mortal disparo cuando trató de desarmar a Jiménez Reyes, uno de los heridos, cuando le apuntaba a otro con una pistola durante la celebración de las fiestas patronales y culturales de la comunidad. En lo que el inquietante suceso se aclara hay que tomar nota sobre la creciente violencia y la proliferación de armas en manos de civiles que tantas víctimas han causado.

