Robo celulares
Es posible que Hiddekel Morrison, un conocido técnico en informática, haya despejado una de las incógnitas sobre el robo de celulares en operaciones que han costado la vida a varias personas. Los aparatos no son sustraídos para reactivarlos en el mercado local, sino con fines de exportación a países de la región, sobre todo a Colombia.
Como se supone que cuenta con pruebas más que concretas, pues dijo que por cada celular de alta gama se pagan dos mil y tres mil pesos, Morrison debe ofrecer a las autoridades todos los detalles de la operación.
Que ninguna de las acciones anunciadas por las compañías telefónicas y las autoridades haya detenido los asaltos para sustraer teléfonos parece confirmar la revelación del profesional de la informática. Los celulares que son sustraídos normalmente no son recuperados por la Policía ni por sus propietarios.
No se puede descartar entonces que en el negocio, como afirma, estén involucrados representantes de diferentes sectores. La denuncia sobre una fechoría que ha alcanzado niveles alarmantes y costado varias vidas es para que se investigue a fondo, en lo cual Morrison tiene que cooperar con las autoridades.

