Alto octanaje
El de los combustibles es un negocio conflictivo. No solo se denuncian contrabandos millonarios detectados en Aduanas e irregularidades en los subsidios a transportistas, sino que sobre los carburantes no cesan diferendos que comprometen a las propias autoridades. Desde hace unos días la Asociación Nacional de Detallistas de Gasolina (Anadegas), presidida por Anulfo Rivas, y la Sociedad de Empresas de Combustibles y Derivados (SEC) están enfrascadas en torno a la aplicación de una resolución que regula la distribución, transporte y venta de combustible.
Anadegas aduce que la resolución 22-13 del Ministerio de Industria y Comercio, que la SEC trataría de que se aplique a partir del próximo 26 de mayo, fue derogada por la Suprema Corte de Justicia. De aplicarse una resolución que fue revocada por la Justicia se estaría ante un desacato que atenta contra la seguridad jurídica.
En lugar de tomar partida en el conflicto, Industria y Comercio, cuya intervención en el negocio de los carburantes ha dejado mucho que desear, no tiene más alternativa que aplicar la ley. El caso no tiene la envergadura de un conflicto de alto octanaje.

