Los mensajes del presidente René Prèval sobre las relaciones domínico-haitianas no necesitan interpretaciones. Son clarísimos. Si República Dominicana y Haití están condenados a entenderse se debe a que existen escollos que dificultan el proceso. No hay que dar muchas vueltas. Y más cuando plantea que la sociedad civil de ambos países, la clase política y los gobiernos hagan todo lo posible para fomentar unas buenas relaciones. En una entrevista con el diario francés Le Monde, Prèval ha ponderado la colaboración del presidente Leonel Fernández a raíz del devastador terremoto del 12 de enero. También ha agradecido la solidaridad de la dirigente perredeísta Peggy Cabral viuda Peña Gómez. Se trata de un gesto que resalta su buena voluntad de entenderse con la clase política. El gobernante haitiano no está lejos de la realidad al señalar que lo mejor para los dos países es superar sus diferencias, pues quieran o no, están condenados a compartir la misma isla. Las tensiones y conflictos que han marcado sus relaciones no han hecho más que obstaculizar su desarrollo. El mensaje de Prèval parece un ramo de olivo.
