Tensión en diálogo
El diálogo en Venezuela entre el Gobierno y la oposición que promueve la Unión de Naciones del Sur (Unasur) ha tropezado con nuevos obstáculos que lo tornan más escabrosos. Y es que la oposición no está en sentarse a la mesa hasta que el Gobierno fije la fecha para celebrar este año el referendo revocatorio.
El otro aspecto es que Unasur, que preside el expresidente colombiano Ernesto Samper y que designó como mediadores a los expresidentes José Luis Rodríguez Zapatero, Leonel Fernández y Martín Torrijos, no le merece entera confianza.
El presidente Nicolás Maduro, que pidió a la Organización de Estados Americanos (OEA) invitar y escuchar a los mediadores, volvió a enfilar sus cañones contra la oposición al acusarla de sabotear el diálogo.
Sin hablar de las condiciones, Maduro dijo que la oposición sabotea el diálogo que tiene a República Dominicana como escenario porque le da miedo la paz. Cierto o no, lo que sí parece incontrovertible es que con sus dardos Maduro no solo busca justificarse, sino que aleja aún más las perspectivas de una salida negociada a la prolongada y tensa crisis venezolana. Y que en Venezuela nadie quiere dialogar.

