Como una pedrada en un ojo ha caído en varias comunidades la suspensión de desembolsos de varios préstamos para la construcción de acueductos formulada por el director del Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (Inapa).
Personalidades, organizaciones sociales, sindicales y otras de Higüey, Baní y Nagua, entre otras comunidades que por años han padecido escasez de agua, no salen de su asombro frente a la solicitud hecha a la Secretaría de Hacienda por el ingeniero Mariano Germán.
Bajo el alegato de que se tiene que reformular los empréstitos para las obras, el funcionario solicitó que se suspendan los trámites de empréstitos ya aprobados por el Congreso. La verdad es que la petición se presta a conjeturas.
El obispo de La Altagracia, Nicanor Peña, ha sido uno de los más sorprendidos toda vez que había solicitado al Gobierno priorizar recursos para reanudar lo antes posible la construcción del acueducto.
También dirigentes políticos, sindicalistas, comerciantes y líderes comunitarios se han quejado de la angustia que plantea la medida adoptada por el director de Inapa. Estiman que si algo procede es agilizar los trámites para convertir en realidad una obra que terminará con el drama de la escasez de agua potable en Higüey.
Residentes en Nagua y Baní también han puesto el grito al cielo, porque los estudios para reformular los empréstitos no hacen más que atrasar las obras.
Como el funcionario no expuso irregularidad alguna en la ejecución, se piensa que la medida carece de sentido técnico y financiero. Y es lo que parece.
