No está claro
Según los sectores sociales, el pacto eléctrico todavía está muy lejos de los simples detalles que haría falta consensuar para ser suscrito. Al hablar a nombre de las organizaciones, Fernando Peña denunció que desde hace cinco años las distribuidoras de electricidad no entregan, como se ha reclamado, los estados financieros de su gestión.
El anuncio de que todo está listo ha sido calificado como parte de un plan para festinar las discusiones que coordina monseñor Agripino Núñez Collado entre el Gobierno, el empresariado y los grupos sociales.
Después de lo mucho que se han alargado las conversaciones o del tiempo que ha transcurrido, el acuerdo no puede imponerse. Aunque tampoco para firmarse se tengan que satisfacer reclamos tan difíciles como la reducción de un 30% de la tarifa a los consumidores.
Por más fundamento que incluso pueda tener la propuesta, cualquiera sabe que ahora mismo no están dadas las condiciones para el ajuste. Pero el pacto no puede suscribirse sin que se transparenten todas las operaciones del sector eléctrico como base para un nuevo orden administrativo y financiero. Al menos si no es una pantomima mediática lo que se procura.

