Alto octanaje
El proyecto para renovar las chatarras no ha tardado en alborotar al sector transporte. Las sospechas se han acompañado de denuncias tan alarmantes como la formulada por el presidente de la Confederación Nacional de Transporte (Contra) en el sentido de que el Gobierno miente sobre el monto de las recaudaciones por el impuesto de 2.00 pesos al galón de gasolina, además de acusarlo de cobrar un gravamen ilegal.
Según Antonio Marte por el tributo contemplado en la ley 253-12, las recaudaciones superan los 7,600 millones de pesos, en lugar de los cuatro mil que dijo el tesorero Nacional, Alberto Perdomo.
El impuesto, según el empresario del transporte, que se aprobó para sustituir las chatarras de cargas y pasajeros, así como para mejorar la infraestructura vial, se incrementó sin justificación alguna de 64.35 pesos a 71.85.
Cierto o no la denuncia de Marte, lo lamentable es que con las recaudaciones y los gravámenes ocurrirá lo mismo que con los ajustes del precio de los carburantes: nunca se sabrá quién dice la verdad. Ahora que se está en proceso de renovar las chatarras que afean y contaminan las ciudades la transparencia debería ser la clave.

