El proyecto de ley que crearía un impuesto especial de un peso por cada galón de cualquiera de los carburantes tiene todas las características de una jugada política del Gobierno con el propósito de enfrentar a la población con los choferes. En múltiples ocasiones el ministro de Hacienda, Vicente Bengoa, se ha pronunciado contra impuestos especiales, como el que ahora ha anunciado, porque, según él, son muy difíciles de ejecutar. Al reconocer que en el Presupuesto para este año se violaban varias leyes, incluyendo la Educación, los Cabildos y la Justicia, Bengoa llegó hasta a anunciar que se prepara un proyecto para suprimir las legislaciones. Sin embargo, de buenas a primeras ha sorprendido a la opinión pública con un gravamen para beneficiar a los choferes, a conciencia de que la iniciativa sería rechazada con su cascada de denuestos contra los conductores. Porque si hay un servicio anarquizado e ineficiente ese es el del transporte. Para mayor indignación los conductores no se abstuvieron del incremento de los pasajes, como habían acordado representantes de Conatra y de otros gremios oficialistas con el presidente Leonel Fernández.
