De qué hablar
Aunque había tiempo de sobra para que se discutiera, es después de promulgada que la ley orgánica de la Policía ha dado de que hablar. Como si se desconociera su alcance o algunos numerales, como el 27 del artículo 153, que prohíbe la búsqueda en otras labores de los agentes, como no sea la enseñanza, fueron introducidos de manera subrepticia. Reparos como el que prohíbe a los agentes que son abogados ejercer la profesión de manera paralela debieron plantearse cuando el Congreso conocía el proyecto.
Esperar que la ley se sancionara para hacerlo se presta a muchas interpretaciones. Deja mucho que desear que el Colegio Dominicano de Abogados viniera a abrir la boca sobre el particular después que el hecho está consumado. A los oficiales y suboficiales con títulos universitarios, que ahora se quejan de las restricciones, no se les impedía exponer sus puntos de vista sobre la legislación.
Si no les conviene solo tienen que elegir entre el ejercicio de su profesión o la función de agentes de la Policía. Al margen de otras consideraciones, las protestas pueden interpretarse como parte de los obstáculos para boicotear la aplicación de la reforma.

