Difícil digerir
Aunque los motivos sean más que estimulantes, alzas como la de los peajes son difíciles de digerir. Suena como una sinfonía cuando se aduce que el aumento de un 100% ha sido dispuesto para costear el patrullaje en las carreteras, asistencia vial gratuita, servicios de grúas y ambulancias, reparación de las carreteras y otras facilidades.
Pero el alza no resulta graciosa para un conductor que viaja diariamente a Santo Domingo desde La Caleta, Boca Chica, San Cristóbal, Haina o Villa Altagracia, amén de que otros entienden que no se puede especializar impuestos para servicios públicos.
En las autovías se paga una tarifa más elevada por el mismo servicio, pero esos trayectos son optativos. Al motivar el incremento en la tarifa de los peajes las autoridades han hablado como si se tratara de un servicio privado y no una obligación del Estado.
Sería como decir a los usuarios del servicio eléctrico que para no sufrir apagones solo hay que pagar una mayor tarifa. Es cierto que en muchos países se pagan muchos impuestos, pero se hace por un servicio de calidad. Tal vez la mayor confusión con el alza del peaje derive de la debilidad del sistema institucional.

