No queda de otra
A América Latina, que no disimuló sus preferencias por la demócrata Hillary Clinton en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, no le queda más que resignarse sobre la aplastante victoria del republicano Donald Trump. Ante el hecho consumado la región ha tendido la mano al próximo inquilino de la Casa Blanca, con quien espera trabajar en armonía.
La posición contra los inmigrantes que Trump repitió a todo lo largo de su campaña, así como los cuestionamientos a los tratados comerciales han provocado mucho recelo en la región.
Todos los gobiernos han expresado su interés de mantener o fortalecer las relaciones bilaterales con Trump, para quien hasta la derrotada candidata demócrata ha pedido una oportunidad. Pero si bien la región está en actitud de trabajar con el magnate inmobiliario, países como México, que constituyeron el blanco de sus dardos, no ocultan su inquietud sobre el carácter de las relaciones con su vecino.
Ante un eventual triunfo del republicano la moneda mexicana había comenzado a debilitarse y desde que se conoció su victoria se devaluó en 2.04%. Pero aun así no queda más que aceptar la realidad.

