Página Dos

CÓJANLO

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La buena voluntad ha primado en el acuerdo para que las enfermeras levantaran la huelga que durante seis días habían interrumpido los servicios del hospital José María Cabral y Báez, de Santiago.

Sin una dosis de sensatez el conflicto, que de hecho se prolongó más de lo razonable, hubiera tenido peores consecuencias. Las enfermeras aceptaron reanudar sus labores después que la dirección del centro se comprometió a pagar salarios atrasados y a mantener el diálogo con las servidoras.

Ante demandas tan simples no había que esperar tanto tiempo para discutir una solución. A causa de la tozudez sin duda de alguna de las dos partes los pacientes del hospital tuvieron que cargar con las consecuencias.

Entre las demandas de las enfermeras figuraba la queja contra el encargado de seguridad del centro, tildado de represivo, y contra la expedición de cheques sin provisión de  fondos.

Las demandas dejan la impresión de que en el José María Cabral y Báez hay un mal de fondo, que amerita la intervención del secretario de Salud Pública. No puede ser que los usuarios tengan que exponerse por causas como la expedición de cheques fin fondos o por los supuestos malos tratos de funcionarios.

De todas formas complace que la dirección del hospital y las enfermeras hayan arribado a un acuerdo para devolver la armonía y reiniciar los servicios de salud. Ahora sólo se espera que cada una de las partes cumpla su compromiso en beneficio de los miles de usuarios del centro asistencial.

El Nacional

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