Repudiable atropello
En lugar de ser reconocido, como merece una figura de sus condiciones, el ajedrecista Ramón Mateo ha sido cancelado como técnico del Instituto Nacional de Educación Física (Inefi).
Todavía sea repuesto cuanto antes, como se espera, la decisión deja mucho que desear. Su imagen ha resultado afectada, víctima del desorden administrativo.
Siempre se encontrará un pretexto para justificar una decisión que desde cualquier punto de vista significa un atropello. Mateo, como único Gran Maestro Internacional de Ajedrez que ha tenido el país en toda su historia, es una gloria del deporte.
Y para más, por un simbólico salario de 15 mil pesos mensuales, siempre se ha empeñado en promover el ajedrez en las escuelas.
La cancelación no puede atribuirse a una depuración de la nómina, porque queda claro que no se examinó ni ponderó su expediente.
Antes que tomar en cuenta su exitosa trayectoria ajedrecística y sus planes de trabajo para fomentar una disciplina que estimula tanto el razonamiento, Mateo fue sacado de nómina como si se tratara de una botella más de las muchísimas que de seguro inundan el organismo.

