Clamor de justicia
El 11 de diciembre una patrulla de la Policía mató en la carretera Baní-Sombrero a un mecánico y un taxista en un supuesto intercambio de disparos. Rubén Darío Pimentel y Tirson Antonio Pérez Mejía viajaban en un vehículo cuando fueron abatidos por los agentes.
El suceso no solo conmocionó a la comunidad banileja, sino que la indignó con la versión del intercambio de disparos, cuando, según supuestos testigos, de lo que se trató fue de una ejecución. Desde entonces familiares, vecinos y relacionados han demandado que los responsables del crimen sean traducidos a los tribunales. Ante la falta de respuesta las viudas de cada uno y decenas de personas se manifestaron frente al edificio que comparten la Procuraduría General de la República y la Suprema Corte de Justicia en demanda de que los culpables sean sometidos a la justicia.
A más de un mes del suceso la inquietud de los familiares es más que legítima. No solo se quejan de la lentitud del proceso, sino de que los responsables de los disparos que causaron las muertes del mecánico y el taxista ni siquiera hayan sido identificados. Mientras el tiempo pasa.

