La carta de Moïse
En una nación tan convulsa y con tantas dificultades, la tarea que aguarda y se propone el nuevo presidente de Haití, Jovenel Moïse, es difícil, pero no imposible. Entre los muchos objetivos que ha esbozado o que se propone durante su gestión algunos tienen repercusión directa en República Dominicana, que carga un fardo bastante pesado con la masiva inmigración de nacionales de ese país.
Moïse, un joven empresario, anunció que luchará para mejorar las condiciones de vida en Haití para que retornen los nacionales que están dispersos por el mundo. Si busca y encuentra la cooperación de la comunidad internacional el objetivo no es imposible, más aun con el antecedente con que se cuenta. Miles de haitianos retornaron al país cuando asomó el sistema democrático con la caída de la férrea dictadura de los Duvalier.
Si Moïse garantiza estabilidad social y política lo más probable es que consiga la cooperación interna y externa que se necesita para dejar atrás el pasado de conflictos que ha lastrado a la nación. El puente que ha tendido a la oposición y la abrumadora mayoría con que ganó las elecciones lo colocan en buen camino.

