El ministro de la Presidencia, César Pina Toribio, invocó tragedias ocurridas en Estados Unidos para cuestionar la preocupación de la embajada de ese país sobre la muerte calcinado de un niño de tres años cuando desconocidos incendiaron la vivienda de sus padres en un batey de Barahona. El funcionario dijo que no recuerda esa preocupación de las autoridades estadounidenses sobre acontecimientos en esa nación en que han muerto ciudadanos latinoamericanos y de otras nacionalidades. Y de ahí que le resulte extraño la reacción de la sede diplomática sobre una tragedia que todavía está por aclararse. En principio se habló de que la vivienda donde murió el niño calcinado y otras del batey Altagracia habían sido incendiadas por dominicanos, en venganza por la golpiza a un vigilante privado. Pero después trascendió que los padres de la criatura habían responsabilizados a compatriotas suyos de la salvajada. La embajada de Estados Unidos condenó el crimen. En torno a la reacción, Pina Toribio la consideró extraña. Porque no recuerda que las autoridades hayan expresado preocupación sobre casos ocurridos en su país.
