Crimen espantoso
Antes que rehabilitar, la prisión fortaleció el instinto criminal de José Antonio Berigüete (El Gago), de 34 años de edad, imputado por la muerte de su mujer y dos hijos de esta de 13 y 11 años en Azua.
Tan pronto salió de la cárcel el acusado se dirigió a la casa a matar, por las razones que fueren, a María Altagracia Cabral Ramírez, de 32 años, y a los hijos de ella Héctor Junio y Celeste Peña Cabral.
Tan envenenada tenía el alma que tras cometer los espantosos crímenes dejó los cuerpos abandonados y emprendió la fuga. La Policía, que lo persigue, le ha pedido que se entregue.
El suceso es otro signo de alerta sobre la violencia social, pero también sobre la deficiencia del sistema carcelario.
El Gago no es la primera persona que ha cometido crímenes horrendos tan pronto ha salido de prisión. Lo mejor no es dar al caso lecturas acomodadas con el propósito de negar la realidad.
De un tiempo a esta parte son muchos los que han perdido la vida para despojarlos de un celular, un arma de fuego o una motocicleta. El triple crimen de Azua y otros que por su saña han conmovido a la población, invitan a profundas reflexiones.

