Página Dos

CÓJANLO

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La comunidad dominicana en Nueva York tiene que seguir muy de cerca el proceso contra el abogado Víctor Espinal, investigado por ejercer la profesión sin licencia y otros cargos.

Espinal se ha destacado no sólo por las orientaciones profesionales, sino como un activista a favor de los derechos y la mejoría de las condiciones de vida de los inmigrantes. Sus aportes no pueden ser ignorados ahora que transita un momento tortuoso.

El abogado, que operaba una oficina en Nueva York, es interrogado por un fiscal del distrito judicial de Manhattan, además de impostor, por supuesto hurto, fraude y otras irregularidades.

Según el fiscal Robert Morgenthau desde 1992 hasta la fecha Espinal ejercía como abogado de inmigración, con una oficina en el 370 de la Séptima Avenida, suite 815, sin contar con licencia de Nueva York ni de California.

 Aunque se alega que fueron quejas de dominicanos las que motorizaron la investigación, la comunidad tiene que ponderar los servicios sociales del profesional. Se trata simplemente de estar atentos para evitar incluso que el caso pueda tomar otro rumbo.

El trance que afecta a Espinal contrasta con el ascenso político y el reconocimiento que han alcanzado últimamente varios miembros de la comunidad dominicana en Nueva York.

Si el profesional hizo algo indebido él cargará con sus responsabilidades. Lo que no se puede es dejarlo solo, pues es hasta posible que por ayudar a muchos inmigrantes a legalizar su situación haya incurrido en errores que hoy le pesen.

El Nacional

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