Más sangre
Con otros dos jóvenes caídos en las últimas horas se elevan a 43 los muertos durante las protestas callejeras en en Venezuela en demanda de la liberación de los presos políticos y la convocatoria a elecciones. Esas muertes, por más que se alegue, se le pegan al gobierno de Nicolás Maduro.
La decisión de resistir que ha mostrado el pueblo es para que las autoridades reflexionen, a menos que quieran mantenerse en el poder aunque sea sobre un baño de sangre. No basta con que Maduro insista en que el diálogo es la vía para encarar la crisis si no demuestra disposición de discutir una agenda compartida con la oposición.
Con lo candente que se ha tornado la atmósfera podría correr más sangre en las calles de Venezuela. En las protestas de estos días han participado hasta ancianos, lo que traduce el nivel de insatisfacción con un gobierno por demás atrapado en una devastadora crisis económica.
Sin comida, medicamentos ni recursos para satisfacer las necesidades básicas la población no se puede estar conforme. La responsabilidad de evitar más derramamiento de sangre compete a las autoridades venezolanas. Visto que la represión ni la militarización han frenado las protestas, procede que el Gobierno respete las libertades y los derechos humanos.

