Página Dos

Cójanlo

Cójanlo

En entredicho.-

La imagen de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se resquebraja con la documentación  que revela que gasta más dinero en viajes que en combatir enfermedades como el sida.

Los organismos internacionales siempre han sido cuestionados por los elevados gastos en que incurren para sus actividades, a pesar de la racionalidad que reclaman a los gobiernos. Para la OMS se trata de un duro golpe la revelación de la agencia Prensa Asociada (AP) de que solo en 2016 en viajes gastó más de 200 millones de dólares, una cantidad que supera con creces la inversión en los programas contra el sida. Con todo y que la entidad ha restringido los viajes en primera clase de sus funcionarios y tomado otras restricciones para zanjar las crecientes críticas.

No hace mucho que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó a las Naciones Unidas (ONU), de la que depende la OMS, de operar como un club.

Además de viajar en clase preferente los funcionarios se alojan en hoteles cinco estrellas. Puede darse por descontado que el gasto en transporte detectado por AP en la OMS es común en todos los organismos de la ONU. La “dolce vita” de los funcionarios plantea muchas, pero muchas conjeturas sobre la moral de la OMS.

El Nacional

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