Peralta y Faña
Si era lo que quería, acaba de conseguirlo. Tras reiterar que el ministro administrativo de la Presidencia se beneficia de la importación de habichuelas, el dirigente del Partido Revolucionario Moderno (PRM) Leonardo Faña ha sido demandado por difamación e injuria. Faña tendrá ahora la oportunidad de probar en los tribunales la acusación contra José Ramón Peralta, quien reclama una indemnización de seis millones de pesos y seis meses de prisión.
El caso no deja de poner sobre el tapete la pobreza de la lucha política y la fragilidad del sistema institucional. Si Faña cuenta con indicios que comprometen al funcionario en acciones irregulares debió presentar una querella ante los tribunales. Es una práctica en que también suelen incurrir algunos funcionarios que, en lugar de actuar, se conforman con hacer denuncias.
Que la denuncia tenga sus ribetes políticos no significa que Peralta, como cualquier otro funcionario, no tenga derecho a defender su moral. Si no ha sido para hacer daño, el dirigente del PRM deberá probar su denuncia o asumir las consecuencias.

