Ley regiones.-
Tan determinante como su aprobación es la garantía de que se aplique el proyecto de ley orgánica de regiones únicas de planificación, del senador Félix Bautista.
La pieza, que pende de una lectura de la Cámara de Diputados para convertirse en ley, es de gran trascendencia para la descentralización del sistema político que desde hace tiempo constituye una necesidad para el desarrollo regional.
El proyecto clasifica el territorio en cinco regiones, que son la Cibao-Norte, Cibao Central, Metropolitana, Este y Sur-Oeste. En un sistema con una centralización dominada por el presidencialismo, la demarcación es un paso de avance para, como plantea Bautista, fomentar el desarrollo regional integral y sostenible, propiciando la inversión pública y privada.
Pero para alcanzar los objetivos el Congreso tiene que velar para que el proyecto, una vez convertido en ley, se cumpla al pie de la letra. De no ser así sería más agua de borraja.
Porque no es ninguna novedad que se necesita una mayor coordinación en la ejecución de políticas, planes y programas de desarrollo. En materia de leyes esté país está más que abastecido. El gran problema está en que no acaban de aplicarse. Con la de regiones no debería pasar lo mismo.
