Fuego en Baoruco
Al dar cuenta de la extinción del devastador incendio en el parque de Baoruco, que consumió más de dos mil tareas de pinos, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales hizo una inquietante confesión: que el siniestro en un área protegida, declarada reserva de la biosfera por la Unesco, había sido provocado por traficantes haitianos de guaconejo, un árbol que se utiliza para la elaboración de perfumes.
En un momento en que la población está más que alarmada por la masiva invasión de nacionales procedentes de la vecina República, la afirmación de la cartera constituye un mensaje todavía más desconcertante. Para colmo de males se calcula que los daños al ambiente tardarán al menos una década en recuperarse.
La confesión de Medio Ambiente es para que se activen todas las alarmas no solo sobre la protección de parques como el de Baoruco, sino de la inmigración haitiana. Daños ambientales como el de Baoruco tornan irrelevantes las explicaciones y promesas para enfrentar la situación. Las autoridades deben acabar de entender de una vez y por todas que para preservar el ecosistema contra los depredadores, sin importar que los responsables de los atentados sean haitianos o dominicanos, se necesitan acciones.

