Con más saña
Las nuevas sanciones económicas de Estados Unidos a Venezuela complican más el panorama en la nación suramericana. El Gobierno del presidente Nicolás Maduro las utiliza para endurecer la represión contra la oposición por supuesta “traición a la patria”.
Con su habitual estilo, el mandatario ha solicitado al Tribunal Supremo un “juicio histórico” contra los opositores que han propiciado o respaldan las duras sanciones económicas. El primer señalado ha sido el presidente de la decorativa Asamblea Nacional, Julio Borges, a quien se ha recriminado el supuesto cabildeo para que se tomen acciones que causen al Gobierno de Maduro “un gran daño financiero, económico y enérgico”.
Aunque el régimen declaró que tiene alternativas para lidiar con los efectos de las sanciones, no cabe la menor duda de que la decisión reducirá considerablemente su capacidad de maniobra y agravará la profunda crisis que azota a la nación.
La represión a que se ha apelado contra la oposición podría tener un efecto contrario en la medida que dará más razones a la comunidad internacional para aislar y criticar la falta de democracia en Venezuela. Y tal parece que a Maduro se le acaba el tiempo.

