El Ministerio de Interior y Policía ha liberado las restricciones de horario para el expendio de bebidas alcohólicas en lugares públicos a partir del 10 de diciembre y hasta el 8 de enero, con motivo de la celebración de Navidad y Año Nuevo, resolución que en la práctica marca el inicio de las festividades navideñas.
La gente debería entender que la liberación de esa restricción no significa patente para tirar la puerta por la ventana o ahogarse en el desenfreno. Junto con la medida anunciada por el ministro José Ramón Fadul, el Gobierno debería permitir que, con ciertas restricciones, las instituciones públicas realicen sus acostumbrados aguinaldos de Navidad, prohibidas en el paquete de austeridad anunciado por el Gobierno.
Es difícil prohibir por decreto la expresión de alegría que se expresa en tan peculiar temporada del año, por lo que las autoridades deberían estimular que los empleados públicos también bailen y gocen en Navidad y Año Nuevo.

