Un respiro
La orden ejecutiva del gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, dictada el viernes y que prohíbe preguntar y ofrecer datos sobre el estatus migratorio de los extranjeros, supone un respiro para la comunidad latina que vive en esa gran urbe.
La nueva norma prohibe a los funcionarios públicos, especialmente de colegios y universidades decir a terceras personas, excepto en los casos de seguridad pública, si alguien es residente, estadounidense o si se encuentra en condiciones de indocumentado.
Y aunque la medida no es aplicable a los gobiernos locales y a la Policía, la realidad es que representa una victoria para las organizaciones que luchan en favor de los derechos de los inmigrantes, en un momento en el que el presidente Donald Trump la emprende contra todo lo que huela a ciudadanos extranjeros, especialmente sin son latinos o de origen árabe.
En Washington también aumentan las presiones para dar marcha atrás en políticas migratorias que favorecen a los latinos y que fueron aprobadas durante la gestión del presidente Barack Obama, quien reconoció los aportes de los extranjeros a la economía estadounidense.

