Sólo el interés de gente de influencia puede explicar los vicios y abusos que han caracterizado el proceso contra el esposo de la presentadora de televisión Sarah Pepén. Ni siquiera la incompetencia de que suele hacer gala la justicia explica que Affe Gutiérrez Gil lleve más de un año preso pese a que la medida de coerción que se le impuso fue de tres meses. El interés en tenerlo preso se advirtió desde que la Corte de Apelación de Santo Domingo no pudo ventilar un recurso a su favor porque el fiscal alegó que el expediente se le había quedado en su oficina. Mientras alguien se frota las manos, Gutiérrez Gil padece los rigores de la falta de justicia. Está acusado de la muerte de Wester Junior Solís, de 15 años de edad, ocurrida el 12 de junio de 2005. Pero resulta, según sus abogados, que para esa fecha Gutiérrez Gil estaba en prisión. En base al expediente, el 5 de abil de 2009 se le impusieron tres meses de prisión como medida de coerción, pero tras bochornosos incidentes el esposo de la presentadora Sarah Pepén ya lleva más de un año. Si no es un abuso de poder, entonces se trata de denegación de justicia. Y todo eso en el siglo XXI.
