Escurrir el bulto
El presidente de la comisión bicameral que estudia el proyecto de ley de partidos políticos, Arístides Victoria Yeb, no hace más que escurrir el bulto al culpar a su propia organización de que la pieza no se haya aprobado.
Hasta donde se tiene entendido las decisiones de los congresistas no están subordinadas a las decisiones de sus partidos, sino a sus propias convicciones. Con la afirmación Victoria Yeb reconfirma que el Congreso es una caja de resonancia del oficialismo.
Esa sumisión que reconoce Victoria Yeb puede explicar las razones por las cuales el Senado y la Cámara de Diputados, controlados por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), hayan renunciado a sus funciones de fiscalización del gasto público y hasta a investigar escándalos que han sacudido ambos cuerpos. El PLD podría tener su responsabilidad, pero la gran responsabilidad de que la ley no se haya aprobado es de los congresistas.
El temor de los legisladores peledeístas de aplicar su propio criterio con relación a la pieza debería inducirlos a reflexionar sobre la necesidad de una ley que garantice siquiera independencia de las cúpulas partidarias. Pero ni siquiera de esos son capaces.

