Página Dos

Cójanlo

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Mucho desear.-

Tras el retiro después de 13 años de su misión militar para la estabilización de Haití, la Minustah, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) consideró que la vecina república estaba en condiciones de emprender su propio destino. Pero, sin autocriticarse, no ha tardado en darse de cuenta de que erró en sus apreciaciones.

Más que discursos bonitos e informes maquillados, la entidad quiere que Haití pase de la palabra a los hechos en materia de corrupción y derechos humanos. Con la llegada al poder de Jovenel Moïse no se acaban de ver los avances que proclama la ONU.

Por el tiempo que permaneció y la preocupación sobre la suerte de la nación, la entidad sabe que sin ayuda y una rigurosa supervisión Haití está condenado a subsistir en medio del círculo vicioso en que ha estado sumergido históricamente.

Susan Page, una diplomática estadounidense que apoya la justicia en Haití, emitió una señal luminosa al anunciar su disposición de apoyar a las autoridades a enfrentar la corrupción, pero también en el respeto de los derechos humanos. Pero eso sí, con la condición de ver resultados concretos. Pero la ONU sabía que la nación estaba lejos de la seguridad que justificó el retiro de sus tropas.

El Nacional

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