Página Dos

Cójanlo

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Ajo sin aroma

 

Sin en la droga no ha caído ningún peje gordo, como no sea algún deportado de Estados Unidos, un venezolano o un colombiano, tampoco en el lucrativo negocio del ajo.

Tanto la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) como el Ejército suelen anunciar los decomisos como si se tratara de una encomiable muestra de eficiencia en la persecución de las operaciones ilícitas.

Pero tal parece que a ninguno lo ha picado la curiosidad por determinar quiénes están detrás tanto del bombardeo de la cocaína como del alarmante contrabando del bulbo. Con los dispositivos de seguridad anunciados por las propias autoridades es para que sea mínima la droga que entre al territorio. Se cuenta desde aviones y lanchas rápidas hasta una rigurosa vigilancia en los puntos más vulnerables del territorio, incluyendo la frontera domínico-haitiana.

Con el ajo, a pesar de su aroma, los militares no suelen ir más allá de las confiscaciones y la detención de los conductores.

De no ser mero bulto tiene que generar algún tipo de inquietud que en menos de dos meses se hayan decomisado más de 14 toneladas de ajo. Pero tal parece que las autoridades solo se conforman con el mensaje que representa el anuncio de los decomisos, como si mediara alguna frontera.

El Nacional

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