Página Dos

CÓJANLO

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En tanto el desempleo crece en Estados Unidos con la supresión de miles de puestos de trabajo, las diferencias del presidente Barack Obama y los legisladores republicanos sobre el plan de recuperación tornan más preocupante el panorama.

 Pero el equipo de Obama no ha debido extrañarse de la posición de los republicanos, porque si se opusieron al plan de su correligionario George W. Bush no podía esperarse un cambio frente a los demócratas.

Los republicanos entienden que el plan de 825 mil millones de dólares de Obama para estimular la economía aumenta mucho el gasto fiscal y carece de suficientes recortes tributarios para corregir la crisis.

 El plan incluye 43,000 millones para ampliar los beneficios de desempleo; 54,000 para proyectos de conservación y nuevas fuentes de energía renovable, y otros 10,000 para investigaciones científicas.

Los republicanos están en una disyuntiva, porque no quieren aparecer como un obstáculo frente a Obama, pero tampoco encuentran forma de favorecer el plan para incentivar la economía.

Firmas como la Caterpillar, Sprint Nextel y la cadena Home Depot anunciaron la supresión de unos 40 mil puestos de trabajo, mientras expertos advirtieron que la situación económica es cada vez más frágil.

Obama y su equipo tendrán, por lo visto, que emplear toda su capacidad para persuadir a unos republicanos renuentes, que primero rechazaron y luego aprobaron a regañadientes el plan de incentivos de Bush.

Sin embargo, no por previsibles las diferencias dejan de ser preocupantes.

El Nacional

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