El presidente del Senado y secretario general del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) vuelve a dar inquietante viso de intolerancia con su reacción sobre las protestas contra la reforma fiscal.
Si es que no lo sabe, como en efecto puede no saberlo, hay que decirle a Reinaldo Pared Pérez que los movimientos persiguen que someta a la justicia a los responsables del déficit que ha motivado la creación de nuevos impuestos para mejorar las recaudaciones.
Lo que se ha visto, al menos por ahora, es que al presidente Danilo Medina se le pide que no apañe la corrupción y que, en lugar de aumentar la carga tributaria, racionalice el gasto público.
Eso de que las protestas son políticas porque el expresidente Hipólito Mejía las respalda no es más que una cuña que Pared Pérez ha tratado vanamente de introducir. Antes que aferrarse incluso a privilegios tan irritantes como el barrilito de los senadores, Pared Pérez debería ser más compresivo y menos soberbio en sus juicios. Como ejercicio Pared Pérez debe hurgar en las razones de esas protestas sociales que no han dado ni siquiera la tregua de los 100 días al Gobierno de Medina.

