Página Dos

Cójanlo

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La alarma que acaba de sonar la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Minustah) describe el drama que sufre esa nación tras el terremoto del 12 de enero. El organismo ha detectado un aumento en la violencia, incluyendo violaciones de mujeres, así como un deterioro en las condiciones de seguridad, que por el momento atribuye a la reorganización de pandillas de delincuentes. El cuadro indica que no todo son lamentaciones, reuniones y buenas intenciones, sino que la nación vive un momento infernal. La distribución de ayuda humanitaria no tiene tantos obstáculos como en principio, pero la realidad deja todavúa mucho que desear. Si la Minustah percibe un incremento de los signos de violencia y teme que se deteriore la seguridad ciudadana es porque el curso de la curva es bastante claro. Es posible que, en las condiciones en que está, la nación necesite también una mayor presencia de efectivos de la ONU, al menos para garantizar el proceso de reconstrucción hasta ahora en manos de Estados Unidos. Sin cárceles ni Policía el Gobierno no tiene cómo enfrentar a la delincuencia que desde ya hace de las suyas.

El Nacional

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