Página Dos

Cójanlo

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Lo mejor sería que fracasara el costoso invento de los diputados en ultramar. Amén de que nada aportarán al desarrollo, como no sea el suyo propio, con los actuales 183 ya la economía carga bastante pesado. El presidente de la Junta Central Electoral (JCE), Roberto Rosario, no debe temer ante la posibilidad de que fracase un invento populista. Más bien debería alegrarse de que los congresistas no consideren su iniciativa para concretar el esperpento. El Congreso ha devenido tan infuncional que sectores han planteado la conveniencia de que recese por un tiempo. Los siete diputados de ultramar lo único que harán es drenar más el erario.  El costo que supone la elección de los legisladores no está relacionado únicamente con los irritantes privilegios de que gozan los congresistas. La JCE tendrá que abocarse al empadronamiento de los dominicanos en el exterior, un ejercicio que no cuesta dos centavos. Se trata, en definitiva, de una elección que resultará demasiado costosa a cambio de nada. Muchos dominicanos se han destacado en el exterior en los deportes, la educación, el comercio y en otras actividades. Es lo que debería estimularse.

El Nacional

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