Merece aclararse.-
El incendio que consumió nueve negocios en el área de la playa de Boca Chica podrá ser accidental, pero por las acusaciones y las sospechas que han surgido el siniestro merece aclararse.
Jesús Armando Severino, propietario de uno de los establecimientos, no tardó en responsabilizar a un regidor y al Ministerio de Turismo del incendio que redujo a cenizas casetas, cafeterías y restaurantes, en virtud de una vieja litis de desalojo de los establecimientos.
En su mayoría eran negocios familiares y populares, algunos de los cuales hasta con 25 años, que vendían bebidas, pescados, yaniqueques y algunos platos que los clientes consumían en el área.
Por el trauma, los daños ambientales y el supuesto abuso de poder que se ha denunciado las autoridades tienen que emplearse a fondo para aclarar un incendio que milagrosamente no dejó víctimas humanas. Propietarios de establecimientos están convencidos de que el incendio no fue casual, sino que intervinieron manos criminales.
Esa presunción es suficiente de por sí para que el caso no quede impune, al margen del impacto que representa para las familias que han quedado sin su medio de sustento.

