Foro legislativo
La Cámara de Diputados, con algunos casos que aclarar en carpeta, no ha rendido cuentas de las sesiones en varios municipios para conocer las necesidades de las comunidades.
Sin poder resolverlas, el cuerpo legislativo no hace más que comprometerse, como acaba de ocurrir en el foro efectuado en Santiago, a canalizar la demanda de los munícipes en las instancias correspondientes. Los encuentros no parecen más que un espectáculo con un gasto innecesario, toda vez que a resumidas cuentas solo sirven para escuchar lo que todos saben.
El presidente de la Cámara de Diputados, Rubén Maldonado, se curaría en salud con siquiera ofrecer una relación pormenorizada de los gastos que suponen un invento que además cuestiona a las propias autoridades provinciales.
Tal parece que con lo difícil que les resulta cumplir la función de legislar, los congresistas tienen que dedicarse a obras caritativas o intensas labores de relaciones públicas, siempre, por supuesto, con los aportes del contribuyente y no con sus propios recursos. El foro que patrocina en los municipios la Cámara de Diputados es una expresión palpable.

