Partidos y lavado
No todo es primarias abiertas o cerradas en la ley de partidos políticos. Por la creciente sospecha de que las organizaciones son utilizadas para lavar dinero procedente del narcotráfico y la corrupción se imponen mecanismos para perseguir la funesta práctica.
La inclusión de los partidos políticos como sujetos obligados de la ley de lavado de activos reclamada por varias organizaciones es más que necesaria.
No se justifica que los partidos, que tanto hablan de transparencia, no fueran los primeros en la legislación para prevenir y perseguir la penetración del crimen organizado en las actividades proselitistas.
Es vergonzoso que se tuviera que reclamar a las organizaciones que se les incluya en una ley tan importante para bloquear la penetración de recursos procedentes de la corrupción, el narcotráfico u otras fuentes punibles.
Con la petición las entidades se hacen dignas del respeto de la ciudadanía al demostrar que sí están pendientes de los más sanos intereses de la nación. Si los partidos no se incluyen como sujetos obligados de la Ley 155-17, la opinión pública tiene que exigírselo hasta con movilizaciones.
