Campaña sangrienta
No por ser una constante deja de llamar la atención la creciente ola de violencia durante el actual proceso electoral en México. En el proceso, que tiene al centroizquierdista Andrés Manuel López Obrador como favorito, han muerto más de 90 personas.
El exfiscal de Jalisco y actual secretario de Trabajo del gobierno local, Luis Carlos Nájera, sobrevivió a un atentado en pleno centro de Guadalajara.
Durante la acción murió un bebé de ocho meses y uno de los participantes también falleció de un infarto después de ser detenido por las autoridades. La violencia en México ha cobrado la vida de alcaldes, diputados, candidatos de diferentes partidos y periodistas.
La mayoría de las muertes es atribuida al narcotráfico, que ha sembrado el terror en todos los rincones del territorio. La victoria casi inminente de López Obrador, quien en todas las encuestas supera con amplio margen a sus rivales, ha resucitado viejos fantasmas.
A manera de ilustración jamás podrá olvidarse el asesinato en 1994 en Tijuana del candidato presidencial del PRI (Partido Revolucionario Institucional) y favorito para ganar los comicios, Luis Donaldo Colosio Murrieta.
