Costo proselitismo
Una de las razones por las que se unificaron todas las elecciones en la reforma constitucional de 2010 fue la de suprimir el permanente proselitismo.
No obstante la reserva y hasta la objeción de algunos sectores, la decisión se impuso con los argumentos más solemnes sobre la necesidad de evitar los cuantiosos gastos en que incurrían candidatos y partidos políticos. Como la práctica no se ha detenido, el presidente de la Cámara Americana de Comercio, David Fernández, dijo esperar que tras la aprobación de la ley de partidos políticos la Junta Central Electoral (JCE) regule el proselitismo extemporáneo.
Desde su punto de vista el país no puede continuar con una campaña electoral indefinida, “que perjudica seriamente el desarrollo de la nación”.
Fernández hizo una observación que merece atención al advertir que de no actuarse frente a la violación que supone la campaña a destiempo se pierde la credibilidad en el órgano encargado de aplicar la ley. Al destacar el daño al desarrollo del proselitismo indefinido, el dirigente empresarial ponderó la Ley de Partidos en cuanto a que regula, entre otros aspectos, los recursos financieros que manejan partidos y candidatos.

