Que no perima otra vez
Ojalá que el Senado acoja con ganas y le dé trámite rápido al proyecto de ley que prohíbe el uso de hookahs en lugares públicos y privados, pieza que ha perimido dos veces en la Cámara Alta y que al parecer ese cuerpo no le ha dado la importancia que merece o quizás no ha querido afectar intereses comerciales, por lo que si es por esto último, es una actitud que hay que reprocharla porque va en detrimento de la salud de la población y pasa por alto los efectos dañinos que causan las llamadas pipas de agua. De acuerdo a especialistas, una fumada de hookah contiene más nicotina, alquitrán y metales pesados que los cigarrillos convencionales. Pero independientemente de la sustancia que se esté inhalando, neumólogos dicen que conlleva la entrada de humo en vías que producirá alteración a nivel del epitelio bronquial y, por tanto, se alterarán los alvéolos que es el área que se expone a la entrada de humo, sea de tabaco o de otra sustancia. Además de los efectos perniciosos, se han certificado varios casos de muertes en el país, por lo que resulta impostergable que los senadores conozcan esta pieza prohibiendo la comercialización y su uso.

