Iglesia y dádivas
El criterio del Arzobispado de Santiago sobre los programas de asistencia del Gobierno obligan por lo menos a transparentar las políticas sociales. A pesar de las cuantiosas inversiones y la gigantesca estructura burocrática, el clero sostiene que en este país las políticas sociales no tocan las causas de la pobreza “quedándose muchas veces en paliativos que envilecen, haciendo de los ciudadanos mendigos eternos”.
El Arzobispado amplifica el criterio al señalar que los políticos aprovechan la miseria de los empobrecidos para hipotecarles su conciencia.
Las políticas sociales tienen un elevado costo para el contribuyente, a tal punto que el ministro de Hacienda justificó el creciente endeudamiento en el sostén de los programas de asistencia. El Gobierno no solo tiene un gabinete de políticas sociales, sino que el Congreso y varias entidades públicas ejecutan programas de asistencia, que para la Iglesia católica, en la mayoría de los casos, se reducen a paliativos que no atacan la pobreza.
Los programas plantean muchas interrogantes que las autoridades deberían despejar en beneficio de la transparencia. Después de todo, se trata de recursos públicos.

